Tomando como base los trabajos arqueológicos previos, y sin alterar un ápice el carácter natural del sitio, se diseñó la construcción de una pasarela que mejorase la accesibilidad al recinto del castillo.

Para esta obra, a los condicionantes arqueológicos del castillo, se debían sumar los propios del lugar, la dificultad de acceso y los riesgos intrínsecos al realizar labores de construcción en situaciones tan expuestas. Ante esta circunstancia se propuso un diseño que, por un lado, supusiese una mejora en la accesibilidad y en la seguridad, haciendo uso de los conocimientos adquiridos por el trabajo arqueológico, y por otro, mantuviese la atención del usuario en los elementos realmente importantes (los restos arqueológicos y la riqueza medioambiental).

Se proyectó así la construcción de una estructura en madera que incorporase en su diseño escaleras y sendas que permitieran salvar la orografía existente, a la vez que resaltase aquellos puntos en los que existían valores paisajísticos o de información sustancial para la comprensión del emplazamiento.

El camino planteado tiene su origen en la zona sureste, asciende mediante escalera a la primera plataforma de acceso (A) y tras atravesar el foso creado por los farallones de roca, gira a la izquierda, sobrepasa la posición de la antigua torre de vigilancia (C) y continúa 30 metros a media ladera norte hasta comenzar a ascender mediante escalera al camino superior que finalmente asciende a la cima (G), desde donde pueden observarse las vistas completas del paisaje y la torre).