Vista actual de la Villavieja, en la que aún se puede apreciar el sistema de terrazas agrícolas

A los pies del castillo, por el norte, se extiende la antigua villa medieval de Portiella o Portilla de Ibda (popularmente conocida como Villavieja), protegida por unos imponentes estratos verticales de roca caliza que se complementan al este y oeste por sendas murallas de fábrica, en las cuales se abrían varias puertas de entrada. Actualmente se encuentra despoblada y en su interior apenas se reconocen las ruinas de la primitiva iglesia y de diversas terrazas agrícolas construidas tras el abandono de la villa en el siglo XVI.

La iglesia de Santa María, actualmente en ruinas, ocupaba una posición privilegiada, al ser el lugar más elevado y llano de la ciudad. Originalmente se configuró como un templo románico de nave única y cabecera curva, muy similar a cualquiera de los conservados en Álava.

Al sur y este de la iglesia se situaba el cementerio. En la Edad Media los muertos eran enterrados ad santos, es decir, lo más cerca posible de los santos o sus reliquias, en un espacio sagrado que englobaba la iglesia y todo el recinto que la rodeaba.

Es muy probable que este mismo espacio albergara el mercado de la ciudad, al abrigo del cementerio y junto a la principal puerta de acceso a la ciudad. De hecho, para cruzar esta puerta se cobraba el portazgo, un impuesto que los comerciantes tenían que pagar por introducir sus mercancías.

Hacia el este, el poblado presenta una pronunciada pendiente que da idea de la tortuosa orografía del enclave. En ella se situaban las calles y viviendas, “en un corto sitio capaz de algunas treinta casas de reducidas habitaciones”. Tras su abandono en el siglo XVI, el urbanismo fue cubierto por toneladas de tierra destinadas a crear un sistema de terrazas agrícolas que se ha mantenido hasta la actualidad.

Recreación de la Villavieja de Portilla