Los vecinos de Portilla recuerdan de sus antepasados una leyenda que desde finales del siglo XIX se ha mantenido en su tradición oral. Cuenta dicha leyenda que la persona que encuentre el “toro de oro” o “becerro de oro” se hará con el tesoro enterrado y que aún no ha sido descubierto. Para poder localizarlo es necesario encontrar el punto donde se divisen seis ríos.

Este misterioso tesoro constituye una de las más famosas leyendas no sólo de nuestras tierras alavesas sino también de la cercana provincia de Burgos. El erudito local Deogracias Castillo, conocedor de la zona, la recoge de los habitantes de Portilla, según los cuales “Antiguamente (…) se adoró en la cima del monte a un torico de oro, como el que adoraron los israelitas en el desierto. Más tarde, este torico fue sustraído a la vista del pueblo y enterrado bajo una higuera. Esta higuera se hallaba en un punto de dicho monte desde el cual tienen que divisarse seis ríos.

Estos ríos, son precisamente, los que mezclan sus aguas en esa especie de Mesopotamia norteña, que forma la Hoya de Miranda: Oroncillo, Ebro, Bayas, Zadorra, Ayuda e Inglares. Creo que ese punto de vista sólo puede obtenerse desde la cumbre del Monte Chulato” (Castillo, 1975: 53). Para algunos lugareños, en cambio, el lugar en que fue enterrado tal singular tesoro fue la peña del castillo de Portilla.